El Pokémon Go y sus efectos

Por si hay alguien todavía que no sabe de lo que hablamos, el Pokémon Go es un juego de realidad aumentada que en los últimos tiempos está revolucionando a un gran número de usuarios, los cuales tienen que ir por la calle “cazando” de manera virtual, por supuesto, a estos seres, los pokémon.

Para que sepáis el alcance que está teniendo solo diré que en pocos días ya tenía más usuarios incluso que Twitter u otras redes sociales como Tinder o Snapchat.

Cuando se pregunta a los expertos el por qué está teniendo tanto éxito, sin duda la respuesta suele ser la misma, es algo nuevo, innovador, todos quieren saber de qué se trata, unos se enganchan y otros no, pero visto lo visto muchos eligen la primera opción.

En este juego hay una cosa clave y es que los usuarios encuentran una recompensa inmediata, veo el pokemon y tengo la opción de ir hacia él y atraparlo, los jugadores tienen un papel enormemente protagonista, y eso gusta, y mucho.

Esto genera que el usuario tenga un aumento de autoestima, aunque sea mientras juega, no podemos olvidar también otra sensación común en este juego, la frustración en el momento en el que no conseguimos el ansiado premio.

Una de la cosas, que en mi opinión es más negativa de este juego, a parte de los riesgos que tiene el ir corriendo sin  prestar atención de un lado a otro, es que los jugadores tienen una importante disminución de la tolerancia a la frustración, es decir, no soportan la frustración, quieren su recompensa y la quieren ya.

Para poder concretar a partir de cuanto tiempo de uso hace falta para que se noten sus efectos negativos hace falta aún muchos estudios, pero hay una línea clave, en el momento en el que el usuario descuida cosas como sus estudios, trabajo, familia o que haceres diarios, ahí empezamos a tener un problema.

Si además de esto la persona no hace más que pensar en jugar, debemos de preocuparnos, no jugar más al juego o consulta con un especialista.

Sus defensores hablan de socialización, que este juego permite a los jóvenes socializar, pero eso no es del todo así, unos, los más sociables, van jugando acompañados de sus amigos, pero los que tienen problemas en éste área, siguen jugando solos.

Para socializar sin duda hay alternativas mucho mejores que estar pegado por la calle con el teléfono móvil, hacer deporte en grupo o realizar cursos o talleres sin duda es mejor a la hora de socializar.

Otros hablan de que gracias a este juego los jóvenes pasean y conocen su ciudad, sin duda esto es cierto pero yo me pregunto, ¿A que precio?,¿Acaso no seria mejor que conocieran su ciudad por «simple» cultura?, o ¿Que pasearan por el «simple» placer de pasear?

Sin duda este videojuego es como todo, en pequeñas dosis puede ser divertido y positivo pero si nos excedemos puedo causarnos graves problemas.

Los efectos psicológicos del calor

Estamos en estos momentos inmersos en una ola de calor, dicen que la primera del verano, pero seguro que viene alguna más, por eso vamos a reflexionar acerca de que es el calor y como afecta psicológicamente a las personas.

Sabemos que el calor es algo físico, pero sin duda con sensación biológica, que tiene efectos a nivel psicológico, y estos efectos son muy similares a los efectos que tiene el estrés.

Recordemos que cuando una persona sufre estrés, se activa su sistema nervioso y aumenta la segregación de adrenalina, cuyo objetivo es el de preparar la lucha o la huida de aquel estímulo que nos está poniendo nervioso.

Pues bien, con el calor ocurre lo mismo, cuando hace calor se activa nuestro sistema nervioso, aumenta la adrenalina, pero sabemos que no existe un estímulo real del que tengamos que defendernos o huir, aquí es donde ya nos encontramos con el fenómeno psicológico que provoca el calor, que es la agresividad.

Las personas en momentos de altas temperaturas sentimos que no tenemos control de la situación, nos desesperamos y entonces aparece un estado de hostilidad y agresividad importante.

Dos psicólogas de la ONG Psicólogos Voluntarios de Chile, Cara Beattie y Pilar Zurita realizaron un estudio en diferentes partes del mundo, en el que vieron que en las últimas décadas ha habido un aumento de agresividad con las temperaturas altas.

«Desde que aumenten los toques de bocinas en los autos, a que la gente tienda a dejar más sus empleos y hacer paros en estas épocas, a diferencia de aquellas en que hace frío son los ejemplos de estas investigadoras.

Las psicólogas contaban que «Un científico en Italia, llamado Cesare Lomborosos, analizó 836 rebeliones entre 1791 y 1880 y concluyó que en los meses de verano y más calor – julio en el hemisferio norte y enero en el hemisferio sur – existía mayor tendencia a las rebeliones».

Un estudio reciente de Anderson (2001) propone que los sentimientos de hostilidad aumentan conforme aumentan las temperaturas e indirectamente nos lleva cometer actos agresivos.

Sabemos que si somos capaces de controlar nuestras sensaciones y emociones podremos llegar a controlar esa sensación de desesperación que nos conduce a la agresividad y también evitar desmayos, comunes también en estas situaciones.

Tenemos que hacer también hincapié en que no todas las personas reaccionan de igual manera, por una sencilla razón, las percepciones de las mismas no son iguales.

Debemos de intentar mantener la calma, estar lo más tranquilos posible ya que cuanta más desesperación sintamos más agitados tendremos y eso acentuará nuestra sensación de calor y eso nos supondrá mayor agresividad.

Debemos de aceptar que es normal que haga calor, es lo que corresponde en estas fechas del año, tenemos que enfocar nuestras actividades y pensamientos en cosas positivas.

También debemos de ser consciente de que no todo es psicológico, con lo cual no viene de más buscar lugares con sombra o climatizados, así como bebe mucha agua y utilizar ropa fresca, por supuesto no olvides tampoco la protección solar.