¿Cuáles son tus derechos como paciente?

Si estas viendo nuestro blog, puede ser porque estás interesado o interesada en venir a consulta para tratar diferentes temas que puedes tener, sin duda te animamos a hacerlo, y además de ello vamos a darte información a cerca de cuales son tus derechos como paciente, ¿a qué tienes derecho?

Lo primero que tienes que hacer es buscar al profesional adecuado en función de tu problema, asegúrate que el psicólogo que elijas sea especialista en el problema por el que le vas a consultar. Si tienes por ejemplo un problema de pareja, debes de ver que realiza ese tipo de terapia, si no ves en su web o en sus redes sociales esa información puedes preguntarle directamente al profesional.

Una vez que acudas a consulta debes de preguntarle toda la información que necesites y tienes derecho a que todas tus dudas sean resueltas.

Si dudas de que el profesional tiene licencia o de si tiene la información adecuada puede decirle que le enseñe las acreditaciones que considere.

Igualmente tienes derecho a tener toda la información sobre los honorarios del profesional, el método de pago, la cantidad de sesiones, duración de las mismas o las normas que rigen la sesión o las normas de cancelación de las mismas.

Tienes que estar informado acerca de la protección de sus datos y de la confidencialidad tanto de tus datos como de la información que se trate en las sesiones, así como a conocer en qué circunstancias el psicólogo se vería obligado a revelar esa información a otros, (por ejemplo, por requerimiento judicial).

Debes de preguntarle también por cual será el tratamiento a seguir y hacerle preguntas sobre el mismo, así como a suspender el mismo si no está de acuerdo.

Si no se encuentra cómodo con ese profesional puedes dejar de acudir a sus sesiones siempre y cuando avise con tiempo suficiente, de eso hablaremos más tarde.

Es importante que sepas que no tienes porque revelar información que no quieras, aunque evidentemente eso puede afectar a la terapia.

Es posible que en algún centro de psicología pueda haber personas en prácticas y puedes negarte a que estén presentes en su sesión, así como a que se grabe la sesión en caso de que el profesional te lo proponga.

Por otro lado, también hay que hacer referencia a que los profesionales de la psicología tenemos derechos, es importante que si acudes a un psicólogo sepas que es importante acudir a las sesiones con puntualidad y en caso de que vayas a llegar tarde o no podáis ir a consulta se lo podáis avisar con suficiente antelación, igualmente merecemos respeto y sinceridad a la hora de dirigirse a nosotros.

Si ambos nos respetamos conseguiremos un trabajo excelente y por lo tanto que la terapia sea un éxito.

¿Tu hijo tiene problemas en el colegio?

Cuando hablamos de problemas en el colegio hacemos referencia a problemas de aprendizaje, podemos encontrar que el niño no sabe leer, escribir o tiene dificultades a la hora de hacerlo, así como a la hora de memorizar o entender el temario en clase.

Puede tratarse de diversos tipos de problemas y su gravedad también puede ser mayor o menor.

Podemos hablar de que los problemas de aprendizaje pueden afectar a 1 de cada 10 escolares.

A partir de los 5 años es cuando se pueden detectar estos problemas, en ese momento podemos ver que los niños tienen un rendimiento académico inferior al que se puede esperar, padres y profesores entonces se ponen en alerta.

Es importante hacer hincapié en que no solo hay un inferior rendimiento en los estudios, sino que también el niño puede tener problemas en su vida social, aunque quizás esto no es tan visible a los ojos de padres o profesores.

No estamos hablando de niños que tienen una inteligencia inferior, sino de niños que a pesar de tener una inteligencia normal y carecer de problemas auditivos o visuales tienen problemas en alguna o algunas esferas relacionadas con el aprendizaje. Por ello es básico que primero de todo nos aseguremos de que los niños ven y oyen sin ningún problema.

El niño se esfuerza, pero no es capaz de captar o procesar la información o las tareas intelectuales.

Las señales más claras de que el niño puede tener este tipo de problemas son las siguientes:

– Dificultades en distinguir izquierda y derecha
– Tiende a escribir, numero o palabras al revés.
– Problemas para dominar las destrezas relacionadas con la lectura, escritura o las matemáticas.
– Dificultades para entender nociones de tiempo, ayer, hoy o mañana.
– Dificultades en entender instrucciones
– Problemas para recordar lo que alguien les ha dicho.
– Tendencia a tener problemas en actividades deportivas e incluso a la hora de andar, o tareas relacionadas con la coordinación.

Si eres padre es importante que estés muy atento a estas señales y acudas al centro escolar o a un profesional de la psicología para que evalúe al niño y podamos ver si existe realmente un problema, cuál es su importancia y ver cuáles son las posibles soluciones al mismo.

Puede ser que estos problemas sean leves y no se le dé mucha importancia desde el colegio, pero en Sorribas Psicología sabemos por experiencia que es básico que se actúe lo antes posible por muy leve que sea problema puesto que las consecuencias de dejar pasar el problema pueden ser muy importantes no solo en la esfera académica sino también en la social ya que estos niños pueden tener problemas con otros niños, tienden a ser insultados o ridiculizados por compañeros y esto causa un importante malestar en el niño así como una importante bajada de la autoestima.

Una rápida actuación es muy importante para solucionar los posibles problemas y no solo eso ya que podemos reforzar otras capacidades del niño para que salga reforzado.

Si tienes cualquier duda sobre como es el trabajo que realizamos en Sorribas Psicología o como podemos ayudar a tu hijo, no dudes en contactar con nosotras.

La depresión

Hay mucha confusión respecto a lo que es la depresión, en los últimos años se ha banalizado en muchas ocasiones la palabra depresión ya que por un lado es posible que haya personas que pasen por una mala época y digan que tienen depresión y por otro lado otras personas utilicen una enfermedad tan grave como la depresión para obtener determinados beneficios.

Sin duda eso es algo que no beneficia para nada a los trastornos mentales y más concretamente a las personas que sufren este trastorno.

La depresión es un trastorno del estado del ánimo, para su diagnóstico se necesita que se cumplan, según el DSM-5 los siguientes criterios:

A. Cinco (o más) de los siguientes síntomas han estado presentes durante el mismo período de 2 semanas, que representan un cambio respecto a la anterior, por lo menos uno de los síntomas debe ser (1) estado de ánimo depresivo o (2) pérdida de interés o placer. Nota: No incluir los síntomas que son claramente atribuibles a otra condición médica.

1. Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día según lo indica el propio sujeto (por ejemplo, se siente triste, vacío, sin esperanza) o la observación realizada por otros (por ejemplo, parece lloroso). (Nota: En los niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser irritable.)
2. Marcada disminución del interés o placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, casi cada día (según refiere el propio sujeto u observan).
3. pérdida de peso significativa sin hacer dieta o ganancia de peso (por ejemplo, un cambio de más del 5% del peso corporal en un mes), o disminución o aumento del apetito casi todos los días. (Nota: En niños hay que valorar el fracaso para hacer la ganancia de peso esperada).
4. insomnio o hipersomnia casi todos los días.
5. Agitación o enlentecimiento psicomotores casi cada día (observable por los demás, no meras sensaciones de inquietud o de estar enlentecido).
6. Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
7. Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que pueden ser delirantes) casi cada día (no sólo remordimiento o culpa por estar enfermo).
8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi cada día (ya sea una atribución subjetiva o una observación ajena).
9. Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.

B. Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro en las áreas sociales, ocupacionales, u otras importantes del funcionamiento.

C. El episodio no es atribuible a los efectos fisiológicos de una sustancia o a otra enfermedad médica.

D. La aparición del episodio depresivo mayor no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, trastorno esquizofreniforme, trastorno delirante, u otro del espectro esquizofrénico especificadas y no especificadas y otros trastornos psicóticos.
E. Nunca ha habido un episodio maníaco o un episodio de hipomanía. Nota: Esta exclusión no es aplicable si todos los episodios maníacos o hipomanía son inducidos por sustancias o son atribuibles a los efectos fisiológicos de otra enfermedad médica

Una vez que el especialista confirma el diagnostico de trastorno depresivo mayor, tenemos que comenzar por monitorizar los pensamientos de la persona, debemos de hacerle cubrir un registro que nos pueda indicar los pensamientos que tiene, así como la emoción que le provoca.
Una vez que comenzamos a ser conscientes de los pensamientos que tiene la persona tenemos que comenzar a trabajar con ellos, para ello tenemos que poco a poco intentar que la persona cambie esos pensamientos por otros que no sean tan negativos y que no le causen una emoción negativa, tampoco al principio tienen que ser muy positivos porque la persona no los creerá, pero poco a poco tienen que ir ganando en positividad.

La fibromialgia y las emociones

La fibromialgia a pesar de que en los últimos años es una enfermedad de la que se está hablando mucho, aún es una desconocida para la mayoría de las personas. Esta enfermedad está caracterizada por un dolor generalizado en todo el cuerpo, además de otros síntomas como hormigueos, fatiga, cansancio crónico, o síndrome de intestino irritable.Además de todo esto también nos encontramos con síntomas psicológicos como trastornos del sueño, problemas de atención, concentración o memoria, cambios del estado de animo e incluso depresión y ansiedad. La fibromialgia fue reconocida como enfermedad por la OMS en el año 1992.

Cuenta con el problema de que no existen pruebas analíticas y diagnósticos que ayuden a establecer la existencia de esta enfermedad, por ello existen una serie de criterios clínicos que se han establecido, son los siguientes:

– Dolor generalizado presente al menos 3 meses en los 4 cuadrantes del cuerpo (lados derecho e izquierdo del cuerpo, por encima y por debajo de la cintura), además de dolor en el esqueleto axial (columna cervical o tórax anterior o columna dorsal o lumbar).

– Dolor a la presión digital de al menos 11 de los 18 puntos sensibles que corresponden a las áreas más sensibles del organismo para estímulos mecánicos o de umbral más bajo. La exploración debe realizarse con una fuerza de aproximadamente 4kg, y para que la palpación se considere positiva el/la paciente tiene que manifestar dolor inequívoco a esa presión.Uno de los mayores problemas de la fibromialgia es que sus síntomas no son siempre visibles pero causan a la persona una enorme incapacidad que afecta enormemente a su día a día.

Muchos son los profesionales que consideran que es un trastorno psicológico y lo argumentan diciendo que la toma de fármacos antidepresivos, los cuales modifican sustancias como la serotonina y la dopamina en el cerebro, ayudan a mejorar los síntomas de esta enfermedad. Además del uso de estos fármacos la terapia cognitivo conductual en estos pacientes ha demostrado ser muy eficaz. En cualquier caso no podemos dudar el componente psicológico tan importante que tienen estos pacientes, además de los síntomas tan complicados que sufren tienen que lidiar con la enorme incomprensión que aun existe con estos pacientes, muchos son los que injustamente les tratan de “quejicas”, esto aún agrava más trastornos como la depresión o la ansiedad.

Al ser un trastorno crónico lo mas importante es que podamos ayudar al paciente a asumir y aceptar su situación y lo que conlleva el padecerla, así como enseñarle a tolerar la frustración que le supone ver sus capacidades físicas y psicológicas mermadas. Otra parte importante de nuestro trabajo será que la persona tenga una rutina positiva en su día a día y un descanso adecuado en la medida de lo posible. Parte de esa rutina es el ejercicio físico moderado, el cual es fundamental ya que les ayuda a tener un buen tono muscular y reducir el cansancio, pero los pacientes como es normal en su situación son reacios al mismo.Tan importante como el ejercicio es la realización de técnicas de relajación para controlar la ansiedad y el estrés y disminuir la sensación del dolor del paciente. El generar pensamientos positivos y aumentar la autoestima es parte también muy relevante del tratamiento. No debemos de olvidar que también es muy relevante el papel de la familia en la fibromialgia, como hemos dicho la persona no solo debe de enfrentarse a muchos síntomas físicos y psicológicos complicados sino que ademas cuentan con la enorme incomprensión de la sociedad, por ello el sentirse comprendido y apoyado por sus familiares es importantisimo para mitigar en parte esos sentimientos negativos.

De cómo ir a trabajar y no morir en el intento

¿Quién ha no ha ido alguna vez al médico y ha salido fuera de control con la actitud de alguna enfermera, médico, personal de citaciones…? ¿Quién no ha tenido una tutoría de sus hijos pensando que el profesor no tiene ni idea de hacer su trabajo? ¿Quién no ha necesitado realizar algún trámite administrativo y ha mirado con cierto recelo a la persona que le atendía en la ventanilla? Seguro que muchos de vosotr@s os veis reflejad@s en estas cuestiones.

En mi opinión, hay personas para las que el trabajo de cara al público no está entre sus fuertes ya que no tienen cualidades ni motivaciones para ello. Sin embargo, para el resto, para aquellos que trabajan por vocación y porque les gusta el trato con los demás, aunque sea difícil, para los que con el paso del tiempo han ido perdiendo la paciencia o han olvidado cómo les resultaba más sencillo dar un buen servicio, con ellas, considero que deberíamos ser algo más empáticos y saber que desde varios ámbitos incluido el de la Psicología ya hace tiempo se definió un síndrome denominado “Burnout”. Como siempre, tenemos que ponerle a todo un nombre que suene “super moderno y profesional” y si es en inglés mejor (bullying, mobbing…)…si nuestro síndrome también terminará en -ing parecería que habláramos del grupo musical Burning!!Dicho en un idioma comprensible, el Burnout (o síndrome de estar quemado) es un desgaste profesional que sufren algunos trabajadores del sector servicios (sanidad, enseñanza, administración pública, policía, servicios sociales, etc.), debido a unas condiciones de trabajo que exigen altas demandas sociales.

Es un proceso continuo que va surgiendo de forma paulatina y que se va instaurando en el individuo hasta provocar la siguiente sintomatología:

– Agotamiento emocional, disminución y pérdida de energía, fatiga, dolor, etc.

– Despersonalización, actitudes negativas hacia la tarea, insensibilidad, conductas despectivas hacia los receptores de servicio, etc.

– Falta de realización personal, sentimiento negativo hacia si mismo, baja autoestima, evaluación del propio trabajo de forma negativa, etc.

Estas características podemos a su vez clasificarlas en:

– Síntomas psicosomáticos, como fatiga crónica, dolores de cabeza, musculares y osteoarticulares, insomnio, pérdida de peso, úlceras y desórdenes gastrointestinales…

– Síntomas emocionales, como irritabilidad, ansiedad generalizada y focalizada en el trabajo, depresión, frustración, aburrimiento, distanciamiento afectivo, impaciencia, desorientación…

– Síntomas conductuales, como absentismo laboral, abuso de drogas, relaciones interpersonales distantes y frías, comportamientos de alto riesgo, tono de voz elevado, llanto inespecífico, dificultad de concentración, disminución del contacto con el público, largos períodos de baja laboral, incremento de los conflictos con los compañeros, disminución de la calidad del servicio prestado…¿Y cómo sabemos si corremos más riesgo de sufrirlo? Pues se ha determinado que algunas características de personalidad como, tener una sensibilidad emocional alta y mayor necesidad de los otros, excesiva dedicación al trabajo, gran idealismo,tendencia a la ansiedad o elevada autoexigencia, pueden llevar más fácilmente a la persona sometida a un exceso de estrés a desarrollar Burnout.Sin embargo, aunque el exceso de estrés no suele ser suficiente por sí sólo, junto a ciertos desencadenantes, puede facilitar su aparición.

Estos desencadenantes serían:
– Sobrecarga de trabajo y/o ocupación poco estimulante.
– Poca o nula participación en la toma de decisiones.
– Falta de medios para realizar la tarea.
– Excesiva burocracia.
– Pérdida de identificación con lo que se realiza.
– Baja expectativa de qué hacer para que el trabajo sea valorado.
– Percepción de que no se recibe refuerzo cuando el trabajo se desarrolla eficazmente, pero sí se puede producir castigo por hacerlo mal

Para tratar de evitar que este síndrome aparezca deberíamos centrarnos en tres tipos de prevención:

– Individual: desarrollando conductas que eliminen la fuente de estrés o neutralicen las consecuencias negativas del mismo, realizando un entrenamiento en técnicas de solución de problemas, estrategias de asertividad y otras habilidades sociales, realizando un manejo eficaz del tiempo, desconectando del trabajo fuera de la jornada laboral, practicando técnicas de relajación, tomándose pequeños descansos durante la jornada (5 ́/h.), marcándose objetivos reales y factibles de conseguir.

– Grupal: fomentando las relaciones interpersonales, fortaleciendo los vínculos sociales entre los miembros del grupo de trabajo y facilitando formación e información.

– Organizacional: desarrollando programas de Prevención de Riesgos Psicosociales, potenciando la comunicación ascendente/descendente, reestructurando y rediseñando los puestos de trabajo, estableciendo de forma precisa el sistema de roles, instaurando un sistema justo de recompensas, delimitando los estilos de dirección y liderazgo y formando mandos intermedios.

No es el objetivo de este artículo justificar situaciones injustificables…seguro que muchos de nosotros tendríamos historias para escribir un libro al respecto…sin embargo, después de leerlo, posiblemente nos haya resultado más sencillo ponernos en el lugar de estos profesionales, ya que no pocos podríamos vernos reflejados en esta situación laboral, teniendo que lidiar con jefes, compañeros, clientes, horarios, objetivos…y todo ello sin olvidarnos de la utópica conciliación familiar, tema que nos da para otro interesante artículo… Hasta la próxima!